Ya hace tiempo que os debemos un artículo sobre el rol en vivo con el que colaboramos hace un par de semanas… No sé qué tipo de información os interesará más, si cómo se reflejó lo de las armas, el sistema de juego, cómo fué la partida…
Como número de jugadores anticiparé que eramos unos 50… al principio 30 jugando y 20 interpretando a los zombies y otros personajes… como podeis imaginar, esa proporción se fué invirtiendo a lo largo de la partida.
Espero que en breve podamos colgar alguno de los videos que creo que están montando…
Os dejo con las impresiones de Lune, una de las jugadoras que estuvo presente y toda una superviviente. Las fotos son de las pocas mias que salieron bien, así que si algun participante en la partida también hizo fotos y las tiene colgadas que nos avisen.
————————————————————-
El incesante ruido de la máquina a la que se encontraba conectado Char-lee se había convertido en un bálsamo para mi.
Cerraba los ojos, y ese sonido me parecía lo más maravilloso del mundo. Estabamos vivos … y no podía haber nada más maravilloso en esos momentos.
Que más daba el precio que había pagado por ello, estabamos a salvo y juntos, no había precio para eso, no lo habría jamás, y volvería llevarme por delante las vidas que hicieran falta para poder estar siempre juntos.
Deseaba con todas mis fuerzas que Char-lee abriera los ojos y poder abandonar aquella enfermería, y sin embargo, temía aquel momento.
Que reacción tendría cuando despertara y viera que había perdido un brazo, se acordaría ? O en su estado de coma, soñaba que aún tenía dos brazos?
Desde que nos pillaran intentando saquear el comboy militar, todo había ido de mal en peor.
Quiza que se me rompiera la ganzúa al intentar abrir las esposas, podría a ver sido un aviso para lo que nos iba a venir encima…
Quiza nos tendríamos que haber quedado ahí esposados, y ahora Char-lee tendría aún su brazo, y mi estado no dependería de unas pastillas y encontrar la cura milagrosa.
Fui yo, como siempre, la que le insistí a salir corriendo igualmente, de escaparnos y no pensar en las consecüencias.
Por suerte estas fueron pocas, en cuanto a las esposas, no tuvimos problemas para colarnos en una caravana de civiles, donde hicieron pocas preguntas y además me encontré con un viejo amigo.

